TRATAMIENTO DEL ICTUS DESDE LA TERAPIA OCUPACIONAL

Hoy nos centramos en el tratamiento del ictus desde la terapia ocupacional.

En primer lugar debemos destacar que el objetivo del tratamiento desde la Terapia Ocupacional en aquellas personas que han sufrido un ICTUS o ACV es maximizar la autonomía de la persona para desenvolverse con
éxito en sus actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, tales como en la ducha,
aseo, vestido, uso del retrete, deambulación, transferencias, alimentación, cuidado del
hogar, manejo de su medicación, salir de casa,… Para ello, se trabaja de forma minuciosa
mediante la actividad para la rehabilitación las capacidades funcionales y de desarrollo
de nuevas habilidades y destrezas de desempeño que deriven en la independencia de la
persona. Además de eso, valoramos la necesidad de productos de apoyo personalizados
que puedan ayudar la autonomía, así como la recomendación de una buena adaptación
del hogar.


El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u
obstrucción del flujo sanguíneo (isquemia cerebral) o la rotura de una arteria o vena
cerebral (hemorragia cerebral). Al no llegar la sangre al cerebro de una manera
adecuada, la función de la parte del cerebro que ha quedado afectada se puede alterar
de forma transitoria o permanente pudiendo generar secuelas tales como parálisis
(hemiparesia o hemiplejía), alteraciones de las funciones físico-funcionales, sensitivas,
cognitivas y del lenguaje. (Más información en la Federación Española del Ictus, clic aquí para acceder)


Tratamiento en las distintas fases:

  1. En la fase aguda: Debemos enseñarle la movilidad dentro de la cama y entrenar
    las transferencias silla-cama, ofrecer los pasos idóneos para el posicionamiento
    de su cuerpo y su brazo pléjico. Reeducación de las actividades básicas de la vida
    diaria, adaptarlas para hacerlas más accesibles. Actividades para trabajar el
    control del tronco en sedestación y control cefálico, así como la estimulación
    motora, sensitiva y propioceptiva del miembro superior afecto.
  2. En fase subaguda: Debemos trabajar el control del tronco en diferentes planos,
    buscando así actividades en el que paciente disocie cintura pélvica y escapular.
    Realizar actividades que impliquen estar en bipedestación o desplazamiento
    corto. Estimulación del brazo afecto a través de actividades graduadas. Reeducación de actividades de la vida diaria más complejas. Seguimos trabajando la
    estimulación motora, sensitiva y propioceptiva. En esta fase y dependiendo del
    tono muscular a veces es necesario la utilización de una férula de reposo nocturno
    para inhibir la espasticidad.
  3. En fase crónica: Nos centramos en los déficits residuales: torpeza manual,
    dificultad en la motricidad fina, discriminación táctil, problemas de
    propiocepción, principalmente en la mano. También se trabajan actividades
    instrumentales (lavar la vajilla, hacer la cama). En algunos es necesario la
    utilización de un férula para favorecer la pinza digito-digital y pinza tridigital, esta
    férula la dejan de usar cuando consiguen realizar la pinza bidigital por ellos
    mismos.

    La autora artículo sobre el tratamiento del ictus desde la terapia ocupacional es Elena García Mateo (clic aquí para acceder a su perfil)

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